martes, 23 de diciembre de 2008

Y un corazón de hielo herido

Esta mañana he vuelto a correr por las orillas del Bernesga, aún cubiertas de nieve y hielo. Fui por el mismo sitio de ayer hasta la ribera del río, pero hoy fui por el margen contrario al de ayer. Llegué hasta el final de parque, a la altura del campo de fútbol y allí me até la zapatilla que se me había desatado y me di la vuelta.
 
En lugar de volver por el mismo sitio hasta casa, continué hasta la zona del Centro Comercial Espacio León y desde allí subí por un trozo de cesped cubierto de nieve hasta la carretera de Asturias y luego a casa.
 
En un principio no pensé en meterme por la nieve por miedo a que hubiera placas de hielo y me escurriera y además se me calaran las zapatillas, pero probé y ví que no escurría y estaba al lado de casa, así que sin pensarlo metí los pies hasta los tobillos en la nieve. Quizá no volviera a tener esa oportunidad en muchos años o quizá no vuelva a tenerla nunca. Cansa muchísimo, pero eso sí, deja las zapatillas límpias como recién lavadas.
 
La distancia recorrida fueron 8.75 km en 46:55, a un ritmo de 5:22 min/km y las pulsaciones fueron de 161 de media y 183 de máxima.
 
El viernes haré mi último entrenamiento antes de la San Silvestre de Móstoles. Haré un rodaje suave, así que espero que no nieve ni hiele para poder disfrutar del entrenamiento.
 
Merry Christmas a todos and a japi niú yir.

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